La piel siempre está expuesta a diversos factores que la van debilitando. Especialmente la facial, pues necesita de mayores cuidados porque tiende a ser la parte más sensible de nuestra epidermis. Por está razón, es importante cuidarla diariamente y, cada cierto tiempo, realizarte algún peeling facial. De esta manera mantendrás una piel luminosa y de mejor aspecto.

Pero, ¿qué es un peeling facial? En el artículo de hoy te mostramos una pequeña guía de la función de este tratamiento para que no dudes en hacértelo. O, si te interesa el tema, puedes consultar nuestra maestría en Medicina Estética y conviértete en un experto.

¿En qué consiste el peeling facial?

Es una técnica de exfoliación realizada por expertos en medicina estética. Su principal objetivo es eliminar las marcas y manchas para así conseguir una piel radiante, hidratada y tersa. Dicho tratamiento de descamación consiste en colocar sustancias químicas o naturales sobre la piel para quitar las células muertas. Esto ayudará a regenerar las capas superiores de la epidermis y mantener un tejido uniforme.

¿Para qué sirve?

Como ya mencionamos, la exfoliación ofrece grandes beneficios para la piel. En efecto, actúa especialmente en el tratamiento de manchas, arrugas, acné y poros extensos. Sin dudarlo, acelera su rejuvenecimiento al crear un cambio celular y aumenta la eficacia de tratamientos posteriores.

En concreto, el peeling funciona para hacer más rápido la renovación natural de la piel que se produce, normalmente, en un mes. Es decir, conforme pasa el tiempo, dicho proceso de regeneración se hace más lento. Esto provoca que las células muertas se queden en las primeras capas y la piel se vuelva áspera. Por lo tanto, es necesario optimizar este proceso para mantener la salud de tu piel. Y un peeling facial es la mejor opción.

¿Cuáles son los tipos de peeling que existen?

Todos los tratamientos de peeling facial tienen el objetivo de renovar la piel. No obstante, existen diferentes niveles de profundidad. Esto significa que hay peelings superficiales, medios o profundos. De cualquier modo, su clasificación depende de los métodos o técnicas para realizarlo. Estas pueden ser:

  • Peeling mecánico. Esta técnica de exfoliación se hace a través de masajes con geles o cremas para descamar la superficie. Igualmente, este tratamiento utiliza cepillos o lijas especiales que cuentan con micropartículas como cristales o sales minerales. Uno de los cepillados quirúrgicos más comunes es la dermoabrasión. Sin dudarlo, este tipo de peeling es el procedimiento que produce menos dolor al aplicarlo. Además de que no es invasivo, sus resultados, a la larga, son realmente efectivos y de menor agresión para la piel. Se recomienda para pieles sensibles.
  • Peeling químico. Para lograr el descamamiento de la piel de una forma más certera, se aplican químicos que sean acordes a dicho tratamiento. La intensidad y profundidad de la exfoliación dependerá de la cantidad de producto que se coloque. Sin embargo, esta técnica requiere de cuidados especiales una vez que se haya realizado. Por ejemplo: no debes exponerte a los rayos del sol sin usar bloqueador solar durante los días posteriores al tratamiento. Igualmente, deberás esperar 30 días para realizar el siguiente peeling.

Tips sencillos para tu peeling

Siempre que realices alguna exfoliación por tu cuenta, es importante que consideres los siguientes aspectos:

  • Realiza tu peeling después de desmaquillarte y lavarte la cara. Hazlo siempre entre el paso de limpieza y la aplicación de cremas.
  • Si tu piel es muy sensible, no uses con mucha frecuencia productos con ácido glicólico o salicílico. Si los aplicas de vez en cuando en tu cara, asegúrate de que sea en cantidades bajas.
  • No raspes la piel. Si frotas fuertemente solo irritarás la piel en lugar de limpiarla. En efecto, la  mayoría de exfoliantes están hechos para que al contacto con la piel, actúen.
  • Aplica tus exfoliantes con suaves masajes circulares y retira suavemente con agua tibia.
  • Después de realizar todo el proceso de exfoliación, es importante que hidrates tu piel. Usa mascarillas que calmen y refresquen tu tez.
  • No quites los puntos negros de tu  cara. Una vez que hagas habitualmente tu rutina de limpieza y exfolies tu piel una vez por semana, disminuirán. Si ves que no se quitan, usar extractores eléctricos o acude con algún especialista.

Como podrás ver, existen tratamientos especiales hechos por profesionales para renovar la piel de tu cara. Sin embargo, es importante que en tu día a día la cuides y la protejas con diversos productos. De esta forma la mantendrás sana y reluciente por mucho más tiempo.

 

 

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