Las emociones son un motor importante en la vida de las personas. Esto es así porque influyen en sus pensamientos, conductas y, en muchas ocaciones, en su salud mental. Por ello, en este blog queremos hablar del concepto de inteligencia emocional y la clasificación de las emociones para explicar la importancia que tienen en el bienestar humano.

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¿Qué son las emociones?

Según el psicólogo David G. Meyers, las emociones están compuestas por “arousal fisiológico, comportamiento expresivo y experiencia consciente”. Actualmente, se considera que estas se originan en el sistema límbico y que están compuestas de los siguientes elementos:

  • Fisiológicos: es la primera reacción frente a un estímulo y son involuntarios. Por ejemplo, la respiración se acelera, hay cambios a nivel hormonal, etc.
  • Cognitivos: la información se procesa a nivel consciente e inconsciente. Influye en nuestra experiencia subjetiva.
  • Conductuales: genera un cambio en el comportamiento, es decir, en los gestos de la cara, el movimiento del cuerpo, etc.

Clasificación de emociones: qué tipos hay

Existen diferentes tipos de emociones, sin embargo, no hay una clasificación definitiva. La razón de esto es que ninguna plasmará completamente cómo concentran y se relacionan entre sí. A continuación, te mostramos un listado útil para poder distinguirlas.

Emociones primarias o básicas

La clasificación de emociones inicia con las primarias o básicas porque son las que se experimentan en respuesta a un estímulo. Para Paul Ekman, las emociones básicas son 6: tristeza, felicidad, sorpresa, asco, miedo e ira. Todas ellas representan procesos de adaptación y, supuestamente, están en todos los seres humanos.

Emociones secundarias

Estas emociones surgen cuando experimentamos las primeras. Es decir, cuando alguien siente miedo, es posible que después tenga enfado, claro, todo depende de la situación que esté viviendo. Las emociones secundarias son provocadas por reglas sociales y códigos morales.

Emociones positivas

Según el nivel en que las emociones influyen en el comportamiento de una persona, estas pueden ser positivas o negativas. La clasificación de emociones positivas son conocidas como saludables, porque al manifestarse en la persona le producen bienestar. Esto significa que favorecen en su manera de pensar, razonar y actuar.

Emociones negativas

Ahora bien, las emociones negativas son todo lo contrario a las emociones positivas. Estas afectan al bienestar personal de manera tóxica y generan un deseo de evitarlas o evadirlas. El miedo o la tristeza son algunos ejemplos.

No obstante, hay que tener muy presente que esta clasificación de emociones, en baja intensidad, no son perjudiciales. Aunque sean dolorosas, forman parte del aprendizaje y crecimiento de cada persona. Gracias a ellas, nuestra memoria emocional recuerda las consecuencias que tienen ciertas conductas.

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